En enero de 2007 me fui a vivir a un piso que está, más o menos, a unos cuatro kilómetros de donde vivo ahora.
Aquella zona es muy bonita, cerca de la playa (a dos calles) y con un montón de edificios nuevos, casi todos ellos de alquiler.
Yo vivía en un segundo piso y éramos tres vecinos por planta. A un lado no había nadie. Al otro, dos chicas rumanas.
Casi no las veíamos y, prácticamente, no sabíamos ni quiénes eran. Una noche estaba viendo una película en casa (creo que era "Atrápame si puedes", aunque eso no importa) y a las tantas tocaron el timbre.
Yo me asusté y contesté, aunque sin abrir la puerta. Una voz al otro lado me decía que bajara la TV o llamaba a la policía, pero lo cierto es que el sonido era muy malo y yo no tengo la culpa de que las paredes fueran de papel... jajaja.
El tiempo fue pasando y ellas cada vez hacían cosas más raras... Yo incluso llegué a pensar que trabajaban en la calle, vamos que eran prostis, cosa que me daba exactamente igual, la verdad, mientras yo no me viera involucrada en eso. Cada uno con su vida puede hacer lo que quiera, siempre y cuando no haga daño al resto, claro está.
El caso es que un día dejamos de ver a una de ellas y ya no apareció más por el edificio. En su lugar, siempre subía el mismo chico a casa con la otra, con lo cual, yo deduje que sería su novio.
Allí cada vez pasaban cosas más raras. La chica hablaba por teléfono a voces, muchas veces discutiendo, siempre venía un taxi a recogerla a la puerta de casa, cuando la parada la tenía a cien metros, como mucho...
Una noche me despertaron unos gritos y un ruido de arrastrar muebles sin cesar. Parecía que el chico y la chica estaban discutiendo por algo, pero no entendía lo que decían. Y yo tenía muuuucho miedo.
Al día siguiente, asomada al balcón, ví cómo la chica salía con una maleta (pensé que se iba de viaje...) y no la volví a ver...
El chico cada vez frecuentaba más ese piso supuestamente vacío.
Un día, otra vez en el balcón (es que una estaba muy ociosa), ví salir al chico (que estaba en el piso) con un fajo de billetes en la mano... Llevaba tantos que hasta me marée jajaja. Nunca más volví a saber de la chica, nunca más volvió por allí y desde que el chico se fue con el dinero, tampoco volvió él por allí.
A mí me pareció todo rarísimo. Al cabo de los meses ví que en el piso había un cartel de "Se vende"...
Un besote
que vecinitos jaja
Un besaso